En el tren, un asiento vacío. Es reflejo sentarse, mirar la pantalla, descansar. Pero alguien decidió: siempre de pie. Cuarenta minutos diarios de viaje, todos de pie.
Suena incómodo. Pero al atardecer, ese cuerpo está más ligero que nunca.
"Cómodo" y "recuperado" no son lo mismo
Cuando te sientas en el transporte, el cuerpo se relaja. Pero estar sentado tanto tiempo no recupera. Congela. Bajas del tren con los músculos rígidos, la sangre estancada. Eso que se sentía cómodo, dejó un peso.

