Cuando tomas un cartón de huevos en el supermercado, pocos piensan en ti dentro de diez años. Pero quien no vacila frente a decisiones difíciles lleva una imagen en la cabeza: una foto. De sí mismo a los diez años.
¿Comprar casa o alquilar? ¿Cambiar de trabajo o quedarse? ¿Más actividades para los hijos o menos? Frente a la duda, lo que miran no es la ganancia o pérdida de hoy. Es la cara que quieren verse dentro de una década.

