Abandonó el cuaderno de gastos pero esta costumbre perduró: cinco minutos en la última noche del mes, escribe lo que no hizo.
La noche que no cubrió planes. El mediodía de fin de semana disuelto en el teléfono. La mañana de sábado donde pensó actuar pero no lo hizo. Anota esos vacíos.
Eso sólo cambió cómo se movía el mes siguiente.
El tiempo gastado importa menos que el tiempo perdido
Cuando quieres revisar cómo usas el tiempo, casi siempre intentas llenar el calendario. Actividades matutinas, hábitos, objetivos, rutinas.

