Tarde de diario: corrida constante. Traslados del hijo, cena propia, reloj al jefe.
Años así. De repente lo cambió.
Dos días a la semana, encargó los traslados. Apenas dos horas por semana.
De pronto, conversación de pareja volvió.
"Hacerlo yo" se convierte en trampa
Quien maneja todo tiende a pedir menos. "Puedo", "lujo sonaría", "no es tan grave".
Pero cargas pequeñas se suman. Tardes, mañanas, citas. Cada una parece manejable. Juntas, llenan semanas.

