La vida sigue patrones. Café cada mañana, la misma ruta al trabajo, siesta a la misma hora, cama a la misma tiempo. Es eficiente. Es seguro. Y también es gris.
Alguien decidió: cada día, romper una sola regla que me impuse. Pequeña o grande, algo que siempre hago, hoy no. Un año después, la vida tiene color de nuevo.
Las reglas invisibles nos rigen
Tenemos cientos sin saberlo. Desayuno es pan, no cereal. Siempre llamo a la oficina por este camino. El baño es a esta hora. Nadie me obligó. Yo decidí, hace años. Pero ahora, solo sigo.

