Decidir cada día consume más fuerza que actuar. Cambios de casa, trabajo, relaciones, todo carga la mente.
Alguien fijó una regla: una decisión grande por año. El resto del año transcurre sin dudas.
Parece poco activo pero vive sin confusión.
Repartir grandes decisiones consume más que resolverlas
Cambiar de empleo el mismo año que te mudas, más un curso, más redecorar, más revisar amistades.

