Observas una cuenta bancaria y suspirary. Dinero que entra, dinero que se va, y al final del mes, como si hubiera desaparecido. Alguien decidió dividir eso en tres cuentas con roles distintos. El total no cambió. Pero la seguridad que sintió fue completamente diferente.
El miedo viene de no ver claro
La inseguridad con el dinero no es solo cantidad. Es no saber hacia dónde fluye, para qué, por qué. El sueldo llega, se va la renta, algunos gastos, y sin saber cómo, es fin de mes. Dinero que parece que gotea en lugar de fluir. Y aunque ganes más, esa sensación de fuga nunca se va.

